A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la conmemoración del Día de la Memoria se desarrolla este martes en un clima atravesado por la tensión política, la fragmentación de las convocatorias y una disputa persistente en torno a cómo narrar el pasado reciente. Los organismos de derechos humanos propusieron que cada manifestante lleve la foto de un desaparecido con su nombre y la frase “Que digan dónde están”, en reclamo por la falta de información sobre el destino de las víctimas. El acto central está previsto para después de las 16 en Plaza de Mayo, donde confluirán organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos y organizaciones sociales.
A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la conmemoración del Día de la Memoria se desarrolla este martes en un clima atravesado por la tensión política, la fragmentación de las convocatorias y una disputa persistente en torno a cómo narrar el pasado reciente. Los organismos de derechos humanos propusieron que cada manifestante lleve la foto de un desaparecido con su nombre y la frase “Que digan dónde están”, en reclamo por la falta de información sobre el destino de las víctimas. El acto central está previsto para después de las 16 en Plaza de Mayo, donde confluirán organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos y organizaciones sociales.
El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia convocó a marchar desde Diagonal Norte y Florida hacia la Plaza, donde leerá su propio documento. Las organizaciones de izquierda también movilizarán con columnas independientes, al igual que distintos sectores del radicalismo, que partirán desde la zona del Congreso.
En Avenida de Mayo y Tacuarí se concentrarán Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S., Nietes y centros de estudiantes secundarios, con la participación destacada de jóvenes como parte de la transmisión generacional de la memoria. También se sumarán organizaciones como el CELS y las dos CTA, con puntos de encuentro cercanos.
La Asociación Madres de Plaza de Mayo convocó a las 13 en la Casa de las Madres bajo la consigna: “Rebeldía y coraje. Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Entrada
El esquema general prevé que las columnas ingresen a Plaza de Mayo principalmente por Avenida de Mayo, encabezadas por los tambores de La Chilinga y seguidas por la histórica bandera de las Madres, confeccionada con paños azules y fotos de los desaparecidos. Otras columnas avanzarán por Diagonal Norte, Diagonal Sur y la avenida 9 de Julio.
Entre las consignas de la jornada, los organismos de derechos humanos propusieron que cada manifestante lleve la foto de un desaparecido con su nombre y la frase “Que digan dónde están”, en reclamo por la falta de información sobre el destino de las víctimas y el persistente silencio de los responsables.
Como cada año, el acto en Plaza de Mayo incluirá la lectura de consignas y un documento central, aunque en esta ocasión convivirá con otras intervenciones y expresiones que reflejan la diversidad -y también las tensiones- dentro del espacio de la memoria.
En paralelo, se realizarán marchas y actividades en todo el país, con fuerte participación en ciudades como Córdoba, Rosario y Mendoza.
Disputas
El contexto político le imprime una carga particular a la jornada. La relación entre el Gobierno de Javier Milei y el kirchnerismo atraviesa un momento de alta confrontación, y el 24 de marzo vuelve a ser un escenario donde esa disputa se expresa con claridad.
Desde el oficialismo cuestionan el rol del kirchnerismo en la construcción de la política de derechos humanos en las últimas décadas y denuncian una utilización partidaria de la fecha. Además, insisten en la idea de una “memoria completa”, que incluya también a las víctimas del terrorismo subversivo.
Desde la oposición, en cambio, advierten sobre un retroceso en materia de memoria y señalan una relativización del terrorismo de Estado. Organismos de derechos humanos y referentes políticos rechazan la postura oficial, defienden la cifra de 30.000 desaparecidos y cuestionan lo que consideran una reedición de la “teoría de los dos demonios”, al entender que implica equiparar responsabilidades entre la dictadura y las organizaciones armadas.
En este marco, el Gobierno impulsa medidas que presenta como parte de una revisión del período histórico, como la desclasificación de archivos de inteligencia y la apertura de nueva documentación oficial. Según el oficialismo, estas iniciativas buscan ampliar el acceso a la información y promover “una mirada más integral” sobre los años ’70.
Fuente: Agencia DIB


















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