La posibilidad de que el fenómeno El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” encendió las alarmas en el campo bonaerense. Con los suelos saturados, las napas altas y distintos puntos del territorio que ya registran anegamientos, el sector agropecuario advirtió que la provincia de Buenos Aires llega a la primavera con una capacidad de absorción de agua muy limitada y con obras de infraestructura hídrica y caminos rurales que acumulan retrasos.
“Estamos recontra preocupados porque no estamos en condiciones de afrontar un evento de las características que se están anunciando”, sostuvo a Infocielo el presidente de CARBAP, Pablo Ginestet, al analizar el escenario que podría atravesar la provincia durante los próximos meses.
Los informes oficiales también muestran señales de alerta. Según los reportes de la Provincia, existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno evolucione hacia una intensidad “muy fuerte”, con octubre, noviembre y diciembre como el período de mayor riesgo de precipitaciones extraordinarias.
Sin embargo, la preocupación del campo no se limita a la posibilidad de que llueva por encima de los promedios. El problema central es el estado actual del territorio: después de un otoño con importantes precipitaciones, buena parte de los suelos presenta elevados niveles de humedad y las napas permanecen altas.
Las napas altas dejan poco margen para absorber nuevas lluvias
“Las napas en general están altas porque venimos con un evento de inundación que fue muy grande”, explicó Ginestet. El dirigente rural señaló que las precipitaciones registradas durante el otoño profundizaron una situación que ya era compleja en diferentes zonas del interior bonaerense.
Entre los sectores más comprometidos mencionó a Henderson, Carlos Casares, 9 de Julio y Pehuajó, donde ya se observan anegamientos y falta de piso.
El diagnóstico coincide con los datos del monitoreo provincial, que detectó una saturación crítica de los suelos, particularmente en el noroeste, centro y sudeste bonaerense. A esto se suma que el seguimiento satelital muestra que la superficie categorizada como “muy seca”, que presenta una elevada capacidad para absorber nuevas precipitaciones, prácticamente desapareció del territorio provincial.
El escenario genera un riesgo concreto: que una nueva lluvia intensa encuentre un suelo sin capacidad para incorporar agua y transforme rápidamente las precipitaciones en escorrentía superficial.
De acuerdo con los informes del Ministerio de Infraestructura bonaerense, varios municipios presentan excedentes hídricos severos respecto de sus valores medios. Benito Juárez registra un excedente del 75,4%, Coronel Pringles del 67,9%, Pehuajó del 66,4%, Olavarría del 65,4% y Tres Arroyos del 65%.
CARBAP cuestiona el estado de las obras y los caminos rurales
En este contexto, Ginestet puso el foco en la infraestructura necesaria para enfrentar un nuevo episodio de lluvias extraordinarias. El presidente de CARBAP cuestionó que buena parte de las estrategias que se están diseñando ante la posibilidad de un El Niño fuerte estén concentradas en evitar inconvenientes en los centros urbanos, mientras que la situación de las zonas rurales quedaría en un segundo plano.
“En general todos los planes y las reuniones que hay, por esto del Niño, apuntan la mayoría a tener planes por si los problemas se dan en los cascos urbanos”, señaló.
“Todo está mirado a si hay problemas en los cascos urbanos”, insistió.
La crítica alcanza especialmente a las obras de evacuación hídrica y al mantenimiento de los caminos rurales. Ginestet recordó los reclamos históricos del sector por la infraestructura del río Salado y cuestionó los tiempos de ejecución.
“La obra El Salado tenía que haber estado terminado hace diez años y le faltan diez años más”, afirmó.
También apuntó contra el estado de los caminos rurales. Según sostuvo, los productores ya atravesaron serias dificultades durante el año pasado y consideró que durante el verano y el otoño no se aprovechó la ventana de condiciones climáticas favorables para realizar las tareas necesarias.
“En el tema caminos ya el año pasado lo sufrimos muchísimo y este año los intendentes, de acuerdo a los reportes que tenemos de las rurales en los municipios, han hecho poco y nada”, afirmó.
La respuesta de la Provincia
Desde el Gobierno bonaerense señalaron que durante julio continuaron las tareas de limpieza y saneamiento hídrico mediante el sistema de horas máquina. Además, informaron que existen proyectos de infraestructura destinados a mejorar la adaptación productiva frente a eventos climáticos extremos.
Según los datos oficiales, la inversión proyectada alcanza los $245.759 millones para diez obras regionales destinadas a la protección del sector agropecuario.
La discusión, sin embargo, se instala antes de que llegue el período de mayor riesgo. Con los suelos ya saturados y las napas elevadas en buena parte del territorio, el campo reclama que las obras y el mantenimiento de la infraestructura rural se aceleren para evitar que un nuevo episodio de lluvias extraordinarias termine agravando una situación que ya presenta señales de alarma.

















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