El gobernador bonaerense Axel Kicillof reunió este jueves en La Plata a un grupo de intendentes oficialistas y opositores para transmitirles un mensaje tan crudo como inquietante: la situación fiscal de la provincia no solo no mejoró, sino que se agravó en las últimas semanas y amenaza con golpear de lleno a los municipios.
El encuentro se realizó en el Salón Dorado de la Gobernación y reunió a unos 55 jefes comunales, en medio de una creciente preocupación por la caída de la recaudación, la retracción de la actividad económica y el desplome de los recursos que llegan tanto a la Provincia como a las comunas.
“Estamos ante una verdadera catástrofe”, lanzó Kicillof durante la reunión, donde también buscó compartir con los intendentes el impacto que, según advirtió, tendrá el ajuste nacional sobre las cuentas bonaerenses. El mandatario fue todavía más explícito al sincerarse ante los alcaldes: “Las noticias no son buenas: en lugar de haberse estabilizado, la situación económica se ha agravado”.
Kicillof apuntó directamente contra el plan económico del presidente Javier Milei, al que responsabilizó por el deterioro de las finanzas provinciales. Según planteó, el freno en la economía ya se traduce en una caída concreta de la recaudación y, en consecuencia, en una merma de los fondos coparticipables que terminan impactando en los municipios.
La preocupación del gobernador no pasó solo por el presente, sino sobre todo por lo que viene. En ese sentido, el mensaje a los intendentes fue también una advertencia: el escenario inmediato es todavía más complejo y podría profundizarse si continúa la retracción de la actividad y la pérdida de recursos.
En ese marco, Kicillof buscó ofrecer una salida política y financiera para amortiguar el golpe. Anunció que, si la Provincia logra recuperar fondos adeudados por la Nación a través de las demandas judiciales que mantiene ante la Corte Suprema, esos recursos serán coparticipados con los municipios.
La señal no fue menor. En plena tensión con la Casa Rosada y con una Provincia cada vez más asfixiada por la caída de ingresos, el gobernador intentó llevar algo de certidumbre a los intendentes, que ya empiezan a mirar con preocupación el impacto del ajuste en sus propios distritos.
La convocatoria mostró además un dato político de peso: la preocupación por la situación fiscal ya no distingue colores partidarios. Entre los presentes hubo jefes comunales del oficialismo, pero también representantes de la oposición.
Por el oficialismo participaron Celia Gianini (Carlos Tejedor), Ignacio Pugnaloni (Hipólito Yrigoyen), Carlos Ferraris (Leandro N. Alem), Daniel Stadnik (Carlos Casares), Sergio Barenghi (Bragado), Jorge Gaute (Alberti) y Gilberto Alegre (General Villegas). También asistieron el radical Nahuel Mittelbach y la intendenta del PRO María José Gentile, distanciada políticamente de La Libertad Avanza.
La reunión dejó una señal clara: en la Provincia ya no hablan de una tensión financiera pasajera, sino de una crisis estructural en desarrollo, con consecuencias directas sobre el funcionamiento de los municipios. Obras frenadas, menos recursos y un margen cada vez más angosto para sostener servicios básicos forman parte del combo que empieza a inquietar a intendentes de todos los espacios.
En Gobernación lo resumen con una frase que ya empezó a repetirse puertas adentro: si la economía nacional no reacciona, la crisis fiscal en Buenos Aires recién empieza.

















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